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¿Qué conseguimos al cocinar nuestras pizzas en este horno de piedra empleando el único combustible natural de la leña de encina?

Fokacha pizza

Los beneficios son más que notables. El horno está construido de un hormigón refractario y aislante, que permite alcanzar temperaturas de 350 grados, e irradiar este calor de manera homogénea por toda su cavidad interior y mantenerlo en el tiempo. En este entorno, las pizzas se cocinan de forma uniforme tanto por la base como por la superficie y su borde.

 

Por su parte, los aportes de la encina durante su combustión dejan en la pizza unos matices de humo y de madera inconfundibles.

 

Pese a lo que pueda parecer, 350 grados para cocer una pizza no es una temperatura excesivamente alta. Es habitual que estos hornos se empleen a más de 400 grados.

 

fokacha, interior

 

Sin embargo, cabe señalar que en Fokacha elaboramos la masa de nuestras pizzas en ausencia de levadura, con el único fermento natural de la masa madre. Un tipo de masa en la que el tiempo pasa a ser un ingrediente más, necesitando por ello de cocciones más lentas, donde puedan desarrollarse las levaduras salvajes, que aporten a la pizza unos matices de sabor asombrosos.

 

No es casualidad que nuestro horno de piedra presida la cocina, y que nuestra cocina presida la sala.

 

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